Alimentación de las vacas lecheras

Los pastos y la alfalfa son alimentos asociados a las vacas lecheras pero no siempre fue así. Durante la segunda mitad del siglo XIX, las vacas que vivían en los establos dentro de la ciudad fueron alimentadas con plantas acuáticas y el bagazo de la producción de cervezas y aguardiente. En 1892 estos alimentos se prohibieron por considerarse impropios para la salud del ganado y la calidad de la leche.
Joaquín Clausell, "Canal de Santa Anita (con vacas)", https://goo.gl/J9dwL5




Durante la segunda mitad del siglo XIX en la capital de México, las vacas lecheras comían de acuerdo al lugar donde vivían; si habían tenido la suerte de pertenecer a una hacienda o rancho gozaban de porciones de alfalfa, maíz, sorgo y trigo. En cambio las vacas de los pobres que habitaban en los barrios de indios comían la vegetación silvestre que crecía en las laderas de los ríos y lagos. Pero si eran las vacas que estaban dentro de la ciudad su alimentación era otra.
Hacienda en Juchitán (Oax), tomado de https://goo.gl/XNz37X
En la ciudad las vacas lecheras que vivían encerradas en establos, estancias y potreros eran alimentadas con el bagazo de las fábricas que producían almidón de trigo, centeno o salvado, azucar de caña, aguardiente de maíz, cerveza, aceites de ajonjolí, nabo y linaza. Este régimen alimentario con base en los desperdicios también se utilizó en Londres y Nueva York. En esas ciudades los bovinos eran alimentados con el bagazo de las destilerías de whisky. Para los propietarios del ganado era tan redituable ese tipo de dieta que anexo a la fábrica de bebidas se instalaba un local para producir leche. En México se suscitó una práctica similar pero aquí los establos se instalaron anexos a las fábricas de almidón. 

En otro post ya te he comentado del periodista estadounidense Frank Leslie. Él denunció en su revista Diario Ilustrado el maltrato a las vacas lecheras y sus terribles condiciones de vida en el sistema estabular de Nueva York. Leslie emprendió una investigación en 1858 y encontró que a las vacas lecheras únicamente se les alimentaba con los desperdicios de las destilerías. Para Leslie lo más vergonzoso era que los políticos, quienes debían velar por la salud pública, eran socios o protegían a los propietarios de las destilerías-lecherías. En el dibujo que está abajo se caricaturiza a los políticos tapando con pintura blanca una fábrica de whisky para hacerla parecer un establo. 
Frank Leslie, Diario Ilustrado de Frank Leslie (1958), tomado de https://goo.gl/erF3Hh


¿Por qué los animales lecheros fueron alimentados con los desperdicios de la producción de las fábricas? Por los datos obtenidos hasta ahora en mi investigación encuentro que no existían plantaciones de forrajes para las vacas lecheras, debido a que esta rama de la ganadería creció rápidamente y los propietarios de las haciendas no consideraban redituable invertir en ella, cuando podían sembrar maíz o explotar las plantaciones de pulque ya que esos eran los alimentos que más se consumían en la capital.

Sin forrajes disponibles para los bovinos lecheros, los propietarios de los establos echaron mano de lo que más abundaba dentro de la ciudad, esto fue el bagazo de la fabricación de las bebidas alcohólicas, aceites y almidonerías, convirtiéndose así en los únicos alimentos para el ganado estabulado. Además estos "alimentos" tenían otras ventajas, estando algunas fábricas cercanas a la ciudad el traslado a las unidades productivas era económico, el bagazo estaba disponible durante todo el año y eran muy baratos, ya que para los dueños de aquellas pequeñas empresas eran desperdicios.

Pero ya he dicho que en las haciendas las vacas tenían mejor alimentación, por ejemplo raciones de alfalfa, maíz, sorgo y trigo. Para los dueños de los establos comprar esos alimentos a los hacendados hubiera representado un gasto mayor. Sobre todo debemos considerar que la alimentación con los desperdicios de las fábricas formó parte del espíritu capitalista que se desarrolló durante el porfiriato, el cual se sintetiza en: minimizar los gastos de producción y obtener mayores ganancias.

Hacienda Tuxpango (Ver), tomado de https://goo.gl/MqzXDD
En la ciudad de México también se desarrolló una práctica muy particular. Esta fue alimentar a las vacas con las plantas acuáticas del lago de Xochimilco y el canal de Iztacalco (la Viga). Los indígenas que habitaban en aquellas zonas se encargaban de reunir las yerbas, armar los manojos con tres tipos diferentes de plantas y trasladarlas en canoa hasta el mercado de la ciudad para su venta. Los establos que tenían más de cien animales, porque existieron unidades productivas que llegaron a tener una cabaña de 300 vacas, iban por las yerbas en sus propios carros.

Embarcadero en la calle de Roldán (centro histórico), tomada del Club de Patos, no. 19863300035
Canal de la Viga, tomada de Club de Patos, no. 20154403843


En el medio ganadero y lechero a ese "forraje" se le llamó "yerbas de chinampa." Las vacas recibían dos raciones diarias de las plantas acuáticas durante todo el año. En este caso las yerbas sustituyeron a los pastos frescos y ricos en agua, a los que ya no tuvieron acceso las vacas cuando quedaron encerradas en los establos dentro de la zona urbana. Además las yerbas cumplían con los otros requisitos: eran fáciles de conseguir porque eran abundantes, eran muy baratas porque estaban disponibles en la localidad. 

El régimen alimentario con base en los desperdicios de la fábrica y las yerbas acuáticas pasó por un proceso de cambio debido a que los veterinarios consideraron que era dañino para la salud de las vacas y disminuía la calidad de la leche. En opinión de este cuerpo de especialistas los residuos de las fábricas eran basura y las plantas de los lagos se consideraron materia orgánica putrefacta. Estas observaciones tuvieron su origen en la introducción de las reglas de la zootecnia. En otro post también he mencionado que en la capital de México los veterinarios abrazaron con entusiasmo las reglas de la zootecnia francesa, la cual fue diseñada como una disciplina para mejorar la producción animal al servicio de la alimentación humana.

La zootecnia impuso una regla para la alimentación de los animales, esta fue calcular el consumo de acuerdo al trabajo. Si los animales reciben una comida poco nutritivos entonces no producen alimentos de calidad para los humanos, debido a la mala alimentación el organismo se agota y enferma. Todo ello tiene varias consecuencias, la primera es la escasez de alimentos en el mercado, la segunda la pérdida económica del propietario si los animales mueren a causa de una enfermedad. Pero en el caso de la leche existe otro efecto negativo derivado de la mala alimentación, en esa época a lo que más se le temía era a la tuberculosis bovina que se podía transmitir por la leche de las vacas.

Manual de zootecnia francés traducido al español, tomado de https://goo.gl/k4tZqH
La alimentación de los bovinos lecheros se fue transformando a partir de 1892. El primer alimento prohibido que se erradicó de la dieta fueron los desperdicios de las almidonerías. Para 1895 los productores habían incluido diez alimentos diferentes a la dieta de lo vacunos, entre ellos: salvado de arroz, alfalfa, olote y zacate de maíz. Durante los primera década de 1900 surgieron empresas que se dedicaron a sembrar o empacar forrajes para las vacas lecheras. Todavía en 1906 se continuaban utilizando en el establo los bagazos de las fabricas de las destilerías y las plantas acuáticas. 


Anuncio de la fábrica de forrajes, marca Selecta, tomado de La Patria (1907)











Comentarios

  1. Gracias lilia por compartir tu investigación y gracias por abrir la ventana de la historia para saber del pasado.

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